Más pobrismo asistencialista, o el intento de progresar sobre la base del trabajo y el desarrollo. Son las opciones en pugna en los comicios de hoy, en los que se elige intendente y diez concejales hasta 2027.
Los ciudadanos de Trelew tienen hoy la responsabilidad más trascendente de los últimos 20 años, en la ciudad que les alberga y que alguna vez fue la más progresista del sur argentino. Hoy se elige mucho más que un intendente y un nuevo Concejo Deliberante.
Los votantes tienen hoy la posibilidad -y la obligación- de fijar un rumbo. Aunque los candidatos son diez, de los que sólo tres o cuatro tienen la chance de ganar la intendencia, las opciones son sólo dos: más pobrismo asistencialista, atraso cultural, inseguridad, y los problemas de pobreza y empleo que han ido minando la matriz social de la ciudad; o algo distinto: un voto a favor del progreso, el desarrollo, y el intento de sacar a Trelew del pozo profundo en que se encuentra, y del que nuestros jóvenes se quieren ir para no regresar jamás, si les fuese posible. Los caminos son el conurbano o el progreso.
Son 88.379 los ciudadanos habilitados para votar hoy en las 262 mesas montadas en 47 escuelas entre las 8 y las 18. En la decisión de estas personas, está la responsabilidad de elegir. Ninguno de los partidos habilitados a votar espera una participación demasiado alta. Los más optimistas dicen que podrían sufragar alrededor del 70% de los votantes.
Los pesimistas hablan del 50%, lo que favorecería el enorme aparato clientelar del oficialismo, organizado en cuadrículas, punteros, jefes de manzana, unos 400 autos y responsables de llevar a las urnas a las miles de personas que hoy dependen de un plan, del pseudo empleo en una cooperativa de trabajo, del subsidio para pagar luz, o gas, la beca, el «favor», o la bolsa de alimentos que necesitan para completar la olla diaria familiar.
El 30 de marzo último se conocieron las estadísticas de pobreza del país, correspondientes al segundo semestre de 2022. El conglomerado que incluye a Trelew ya llegó al 40,9 % de personas que viven bajo la línea de pobreza. Está por encima del promedio nacional, es más alto que el promedio del interior del país, y también supera la media de conglomerados de menos de 500.000 habitantes. Y está entre los 12 más pobres entre los 31 conglomerados que mide el Indec. Estas cifras significan que en Trelew-Rawson hay 61.150 personas pobres.
Por la ponderación que hace el Indec de acuerdo a las poblaciones, más de 40.000 de esos pobres son de Trelew, de los que al menos 10.000 son personas indigentes. Es decir, y de acuerdo a las cifras de pobreza de 2015, ocho años atrás, cabría decir que la ciudad cabecera del Valle sumó cerca de 12.000 personas pobres y aproximadamente 3.500 indigentes más en ocho años de gestión del actual intendente.
Además, y de acuerdo a las cifras de empleo aportadas también por el Indec, en el mismo conglomerado hay unas 17.000 personas con problemas serios de trabajo: están desocupadas, o subocupadas, o en negro, o tienen un trabajo y están demandando otro para poder mantener a sus familias.
Los datos «macro» no hacen más que ponerle cifras a la realidad que vemos todos los días en calles y barrios: una ciudad desmoronada en todo sentido en su industria, su comercio, sus servicios, su matriz social ahora dominada por movimientos piqueteros con poder de presión sobre la política. Una ciudad que se ve descuidada, pobre, deslucida en todo sentido. El tobogán cultural, social y político que se inició hace unos años hoy es una caída libre.
El escándalo del Loteo Belgrano es un buen resumen de lo que se ha ido convirtiendo Trelew: Problemas con la titularidad de los terrenos, con la ocupación de los lotes, con la provisión de servicios básicos, con la inseguridad, donde se roban unos a otros los materiales de construcción en una tierra que el Estado prácticamente regaló como las cajas de pollos que hoy son furor en los barrios, por motivos menos altruistas de lo que indica la realidad clientelar. Todo esto, en la misma provincia donde vemos ciudades que se han vuelto pujantes, ejemplares en su crecimiento, como Comodoro y Puerto Madryn.
Los males de Trelew pueden ser contagiosos. Los intendentes de las ciudades vecinas como Gaiman, Dolavon, Puerto Madryn y Rawson suelen quejarse de la inseguridad que «exporta» Trelew. Son frecuentes las detenciones de delincuentes de la ciudad que aparecen en otras urbes de la región. Es que la ciudad misma se ha vuelto insegura, violenta en todo sentido.
El narcomenudeo ha encontrado aquí una zona apropiada, liberada para sus negocios, donde no hay «compartimentos estanco». El bajofondo de la política y los delincuentes tienen vasos comunicantes. Paredes permeables por donde pasa la miseria de la ciudad.
Trelew necesita un cambio que sea saludable. Un rumbo nuevo, que garantice a sus ciudadanos un lugar amable para vivir, trabajar, emprender, estudiar, dar contención a los jóvenes. Ser otra vez aquella cuna cultural del Valle y de la Provincia que la llevó a ser una de las ciudades ejemplares e importantes del país, hasta que empezó a apagarse de la mano del socialismo pobrista, prepotente y autoritario del siglo XXI.
Trelew requiere con urgencia de un conjunto de planes de desarrollo que impliquen infraestructura sanitaria, de agua, de pavimento, mejores rutas de conexión, más conectividad aérea, desarrollo de industrias de hidrógeno verde de la mano del agua y del viento, internet de alta velocidad en todos lados, escuelas con infraestructura adecuada, promoción de industrias existentes y de otras nuevas, con trabajo conjunto de Nación, Provincia, Municipio, en armonía con las ciudades vecinas.
Debe ser la puerta de la Patagonia, con mejor infraestructura hotelera, turística, de servicios. En un lugar en el que la logística de nuestros productos del campo es muy compleja, debemos ser capaces de generar industrias del conocimiento. Transformar el Parque Industrial en la «Silicon Valley» de la región, con centros de capacitación que tuvieran la potencialidad de generar programadores, técnicos, ingenieros, científicos capaces de desarrollar y vender software a los grandes centros mundiales.
Deberíamos estar al mismo tiempo al frente de desarrollos para la energía, la pesca, la lana y el turismo utilizando las herramientas disponibles de inteligencia artificial. Pero a cambio, vivimos en una ciudad cuyas autoridades no pudieron garantizar siquiera el transporte público de pasajeros durante buena parte de los últimos años. Hace un año un funcionario reconoció que el 60% de las calles de la ciudad son de tierra. ¿Qué cambió?
Vivimos un clima de desidia, pobreza, hastío, y abandono. Por eso el voto de hoy es muy importante. Más que nunca. Y obligatorio, tal como indica el Código Electoral de la Nación. Algo en lo que se ha hecho poco énfasis, porque a algunos no les conviene la participación.
Trelew puede empezar a cambiar hoy mismo, o convertirse en unos años más en un pueblo fantasmal y abandonado del que mejor sería partir. Esa es la decisión que hoy les toca a sus ciudadanos. Y es de una responsabilidad enorme.