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Salud mental en las infancias, un tema pendiente en la crianza de las nuevas generaciones

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Cada vez son más los niños, niñas y adolescentes que padecen algún trastorno mental o cuadro emocional y sufren en silencio por no poseer las herramientas necesarias para afrontarlos. El Licenciado en Psicología y especialista infantojuvenil, Martín Frajlich (M.P 404), explicó cómo podemos prepararnos para abordar las problemáticas de salud mental que puedan padecer los menores de nuestro entorno.

Por Paloma Caria / Redacción Jornada.

En los últimos años, la salud mental comenzó a ser un tema más presente en las conversaciones cotidianas entre familiares y amigos. Al quitarle el peso del tabú a esta temática, el psicólogo dejó de ser “el médico de los locos”, y la terapia se convirtió en una actividad que no solo se respeta, sino también se recomienda abiertamente.

Sin embargo, pese a la accesibilidad que tenemos hoy en día a la ayuda profesional en este ámbito, aún queda un gran sector de la sociedad que no tiene un fácil acceso a ello: las niñas, los niños y adolescentes. El tratamiento psicológico y emocional en las infancias y adolescencias todavía está teñido de estigmatizaciones, lo que conlleva a una gran cantidad de menores que sufren en silencio y llegan a la juventud con ansiedad, depresión y angustia, entre otros; o que incluso, deciden quitarse la vida.

Martín Frajlich es Licenciado en Psicología (M.P 404) y Referente Infantojuvenil en la Dirección Provincial de Salud Mental Comunitaria del Ministerio de Salud de Chubut. En diálogo con Jornada, explicó cómo el Covid-19, la tecnología, la falta de atención familiar, los estereotipos, y otros factores pueden afectar la salud mental de los menores; y cómo podemos los adultos identificarlos para brindarles la ayuda necesaria y llevarlos con un profesional.

La marca del coronavirus

No es ajeno a todos que la pandemia del Covid-19 marcó un antes y un después en todo el mundo, y la forma de relacionarnos entre nosotros cambió drásticamente. La incertidumbre de lo que podría pasar, el encierro, los contagios, la falta de ingresos monetarios, el nulo contacto con nuestros seres queridos, y la posibilidad de perderlos afectó la salud mental de todos, incluidos especialmente los menores.

Durante el escenario epidemiológico mundial y las medidas que buscaban evitar la propagación del virus, “emergieron -en las infancias- algunas respuestas emocionales como temor, ansiedad, angustia, irritabilidad, enojo, falta de concentración y problemas de sueño”, explicó Frajlich, aclarando que “en ocasiones, estas respuestas dejaron de ser adaptativas y se convirtieron en efectos adversos sobre la salud mental de niñas, niños y adolescentes”.

Esto se replicó a nivel mundial. “Según los primeros resultados de una encuesta internacional realizada por UNICEF y Gallup entre niños y adultos de 21 países –que se adelanta en el Estado Mundial de la Infancia 2021– un promedio de 1 de cada 5 jóvenes de entre 15 y 24 años encuestados dijo que a menudo se siente deprimido o tiene poco interés en realizar algún tipo de actividad”, detalló el Licenciado.

Tecnología, autoestima y falta de atención familiar

Otro de los grandes cambios, es que las últimas generaciones prácticamente nacen en una “cuna tecnológica”; desde el primer momento en este mundo, tienen contacto con la tele, los celulares, las tablets y computadoras.

Sobre esto, Martín Frajlich resaltó que “en la clínica se observan niños y niñas con altos niveles de estrés, por estar sobresaturados de actividades, o que están expuestos demasiado tiempo a la tecnología con escaza disponibilidad y atención por parte de sus familias”.

A esto se le suman, por otro lado, “los mensajes de los medios de comunicación con las exigencias de cuerpos delgados, que potencian los trastornos en la alimentación, en especial en la adolescencia”.

El suicidio en menores de edad

“Otra problemática que se torna necesario visibilizar es el suicidio”, afirma el especialista. “Según el informe “Epidemiología: algunos datos sobre la situación actual de los padecimientos mentalesde la Dirección de Salud Mental y Consumos Problemáticos del Ministerio de Salud de la Nación”, en el año 2019, 459 adolescentes murieron en Argentina a causa de suicidio -representando el 15% del total de muertes adolescentes-, pasando a ser la primera causa de muerte por causas externas en la adolescencia”, detalló.

Pese a que la mortandad por suicido es más elevada entre los 15 y 19 años, hay quienes deciden quitarse la vida para poder acabar con el dolor emocional que no superan los trece años (UNICEF). Para recibir asistencia en dicha situación, pueden comunicarse con el Centro de Atención al Suicida marcando el 135 o el 0800 345 1435. También está disponible nacionalmente la línea de Orientación y Apoyo en la Urgencia de Salud Mental al 0800 999 0091 dependiente del Ministerio de Salud de la Nación.

Cómo identificar los problemas de salud mental en menores

Martín Frajlich afirma que “la identificación de problemáticas de salud mental y el diagnóstico en las niñeces y adolescencias deberán considerarse transitorios, nunca definitivos, en función de la movilidad y la evolución de los cuadros”.

Para llegar al tratamiento profesional, primero es necesario identificar las señales “que pueden dar cuenta de un padecimiento mental en la infancia: problemas para dormir, alteraciones en el apetito, merma en el deseo (por ejemplo, si deja de jugar), problema de concentración, baja en el rendimiento escolar, temores que no son propios de la etapa evolutiva, tendencia a la irritabilidad o cambios bruscos de sus estados de ánimo, altos niveles de ansiedad, problemas de conducta y retraimiento social”, enumeró Frajlich.

Ante esto, afirmó que “se recomienda que los adultos responsables (familia, docentes, profesores de actividades recreativas, referentes religiosos, y otros) estén atentos a los cambios en la conducta de los menores y a los indicadores mencionados; generen espacios de diálogo y expresión de emociones (por ejemplo, a través del dibujo), y sean modelos en el desarrollo de habilidades sociales (empatía, tolerancia a la frustración, comportamiento asertivo, resolución de conflictos, entre otras). En caso de ser necesario, busquen ayuda profesional”, concluyó.

De esta manera, estaremos dándole a la salud mental de las infancias la misma importancia que le damos a la de nuestros amigos, familiares, parejas e incluso, a la propia.

FUENTE; DIARIO JORNADA

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