
Gisselle, de 51 años, recibió el alta del Instituto Nacional Cardiovascular (Incor) apenas 14 días después de someterse a un exitoso trasplante cardíaco. La paciente expresó su satisfacción tras culminar una recuperación excepcional, considerada un reflejo de la alta especialización y los estándares internacionales aplicados por el Seguro Social de Salud (EsSalud).
La evolución de la asegurada sorprendió incluso frente a los tiempos habituales. Una persona sometida a esta intervención suele permanecer alrededor de un mes en recuperación cuando no aparecen complicaciones. En este caso, el resultado fue posible por la labor articulada de especialistas y la aplicación de protocolos clínicos destinados a garantizar atención segura, oportuna y centrada en quien recibe el tratamiento.
El deterioro comenzó durante la pandemia de COVID-19. Hasta entonces, Gisselle no registraba antecedentes cardiovasculares, pero empezó a padecer fatiga extrema e hinchazón en las piernas. Una evaluación realizada en el Hospital Nacional Edgardo Rebagliati Martins detectó una frecuencia de 170 latidos por minuto, situación que motivó su derivación inmediata al Incor.
Los estudios posteriores identificaron una miocardiopatía, trastorno que debilita el músculo cardíaco y puede provocar insuficiencia cardíaca. Debido a esa condición, el órgano dejó de bombear sangre con suficiente eficacia hacia el organismo y su capacidad funcional llegó apenas al 17 %.

Para reducir el riesgo de muerte súbita, los médicos implantaron un desfibrilador. Sin embargo, el avance de la enfermedad hizo necesario buscar una alternativa definitiva. En noviembre de 2025, la mujer fue incorporada a la lista de espera para recibir un nuevo órgano.
El procedimiento representó una oportunidad para recuperar autonomía y bienestar. El doctor David Gálvez, presidente del Comité de Trasplante Cardíaco del INCOR, explicó que estas intervenciones no solo prolongan la supervivencia, sino que también permiten alcanzar mejores condiciones de vida. Según indicó, los pacientes trasplantados en este centro registran una sobrevida promedio superior a 12 años, comparable con instituciones de referencia mundial.
Después de la operación, Gisselle permaneció seis días en la Unidad de Cuidados Intensivos y posteriormente continuó su recuperación en hospitalización. A las dos semanas de la intervención obtuvo autorización para regresar a casa. Aunque se encontraba clínicamente apta desde el séptimo día, el equipo mantuvo los controles previstos, incluida una biopsia para descartar rechazo.
Gálvez destacó que existió una buena compatibilidad entre donante y receptora, además de un funcionamiento óptimo del corazón desde el inicio. La paciente, por su parte, contó que los especialistas le señalaron que su recuperación avanzaba más rápido de lo esperado.

Con su “corazoncito nuevo”, Gisselle ya proyecta una nueva etapa. Entre sus próximos planes figura viajar a Alemania para visitar a su hermana y retomar gradualmente sus actividades. Su principal ilusión es volver a trabajar en el sector hotelero, mientras cumple las indicaciones médicas propias de esta fase.
El Incor ha realizado 135 trasplantes cardíacos desde la reactivación de su programa en 2010. Actualmente, desarrolla entre 10 y 15 procedimientos por año y, durante los últimos meses, alcanzó una frecuencia cercana a dos intervenciones mensuales. Estos resultados consolidan una sobrevida comparable con la obtenida en reconocidos hospitales internacionales.
La gestión de EsSalud, encabezada por su presidente ejecutivo, Segundo Acho Mego, busca fortalecer la producción asistencial y asegurar servicios con calidad, seguridad y calidez humana para los asegurados. El caso de Gisselle representa, además, una muestra del impacto que puede generar la medicina especializada cuando convergen tecnología, experiencia profesional y seguimiento clínico.