Barcelona, 7 oct (EFE).- El Barça buscará este jueves (20:45 CET) pasar página definitivamente de la dolorosa derrota sufrida en la final del Mundial de Clubes, que puso fin a una racha de 65 victorias consecutivas, con un triunfo ante el Dinamo de Bucarest rumano que supondría un paso importante hacia la clasificación para la siguiente fase de la Liga de Campeones.
Fue la peor noche de un conjunto azulgrana desconocido en sus principales virtudes, superado de principio a fin por la versión más contundente del Veszprém (33-42). El tropiezo no solo puso fin a más de un año de imbatibilidad, sino que además supuso la derrota más abultada del Barça desde el 10 de mayo de 2009, cuando cayó por 37-26 ante el Ciudad Real.
«Somos humanos. La derrota tenía que llegar tarde o temprano. Lo que más ha dolido ha sido la forma en la que se produjo, porque prácticamente no hubo partido. Sin duda, es un toque de atención para nosotros y esperamos que no vuelva a ocurrir», ha afirmado el entrenador Carlos Ortega tras el último entrenamiento.
Pero al equipo dirigido por el preparador malagueño no le queda otra que convertir el golpe en aprendizaje e impulso, algo que ya empezó a hacer el pasado sábado, cuando se impuso con claridad al Horneo Eón Alicante (46-31) en la Asobal.
El vigente campeón de Europa pone ahora el foco en el presente y en una oportunidad inmejorable para encarrilar su clasificación para la ronda principal de la Liga de Campeones.
El Barça lidera el Grupo E con cuatro puntos, después de sus victorias ante el Aarhus danés (39-28) y el Montpellier francés (27-28). El conjunto francés suma dos puntos, mientras que Dinamo de Bucarest y Aarhus cuentan con uno.
Este jueves, además del Barça-Dinamo, se disputa el Montpellier-Aarhus, por lo que un triunfo azulgrana y otro del conjunto francés dejarían al equipo de Ortega con cinco puntos de ventaja sobre el conjunto rumano, tercero, cuando quedarían seis en juego.
Media clasificación, por tanto, está en juego ante un Dinamo de Bucarest que llega a la capital catalana dispuesto a no convertirse en quien pague los platos rotos de la reacción azulgrana. El conjunto rumano perdió ante el Montpellier (23-27) y empató frente al Aarhus (25-25), resultados que le obligan a apurar sus opciones para mantenerse en la pelea por el pase a la siguiente fase.
El equipo dirigido por el portugués Paulo Pereira, que la pasada temporada ya disputó la máxima competición continental y quedó eliminado a las primeras de cambio, ha sufrido importantes cambios en su plantilla. El central Andraz Makuc, hermano menor del exazulgrana Domen Makuc, el lateral Andrej Pergel y el portero Oscar Sävinger están llamados a asumir un mayor protagonismo en el conjunto rumano.
El Dinamo también ha incorporado al veterano pivote portugués Victor Iturriza y mantiene a dos de sus grandes referentes en la primera línea: Haniel Langaro, que militó en el Barça entre 2020 y 2024, y Branko Vujovic. En ellos se apoyará para intentar conseguir por primera vez una victoria ante el conjunto azulgrana, en el tercer enfrentamiento entre ambos.
«Es un equipo con mucho peso en el 6-0, con jugadores muy corpulentos y contundentes. La defensa quizá sea su principal fortaleza. Si consigue que las cosas le vayan bien desde el principio, puede plantearnos muchas dificultades. Si somos capaces de tomar el control del partido pronto, quizá podamos llevarlo a nuestro terreno», ha opinado Ortega.
El Barça mantendrá hasta última hora la única duda del portero islandés Viktor Hallgrímsson, ausente en el último entrenamiento debido a un proceso febril. EFE
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