La fecha conmemorativa fue instituida y asignada el 3 de diciembre de cada año por iniciativa de la Confederación Médica Panamericana, en honor al médico y científico cubano Carlos Juan Finlay Barrés, quien descubrió la causa de la fiebre amarilla en el mosquito Aedes aegypti. Argentina adhirió a la celebración en agosto de 1956, por iniciativa del Colegio Médico de Córdoba y la Confederación Médica Argentina, oficializada por decreto del gobierno nacional.
La labor cotidiana de los médicos es salvar vidas con el especial don de ofrecer a cada persona esperanza y apoyo en las etapas de enfermedad, así como una mejor calidad de vida en general para toda la comunidad. La entrega abnegada y el compromiso de estos profesionales a lo largo de sus carreras deberán ser siempre resaltados y homenajeados, a la vez que trazarán un precedente para las generaciones futuras.
El aporte de cada médico, ya sea desde sus consultorios, en los diferentes espacios de los hospitales públicos o privados, en las ciudades o en las zonas rurales más alejadas, desde la investigación o la docencia debe ser en esta fecha y siempre una llama de motivación y empuje para quienes eligieron transitar la misma profesión y desempeñarla por y para la comunidad.
Estos últimos años más que nunca, en medio de la lucha contra la pandemia por Covid-19, los médicos siguen a la vanguardia de la entrega para salvar pacientes en contextos críticos sin descanso, por eso y más que nunca agradecemos infinitamente su vocación.
Históricamente, Argentina fue prolífica en médicos que han contribuido con su profesión a cuidar la calidad de vida de la población . Sólo por citar algunos:
- José María Ramos Mejía ( 1842-1914), orientado a la sociología y las políticas públicas sanitarias.
- Gregorio Aráoz Alfaro (1870-1955), de destacada actuación en la lucha contra la tuberculosis y a cargo del Departamento Nacional de Higiene, que con los años se convertiría en el actual Ministerio de Salud.
- Bernardo A. Houssay (1887-1971), premio Nobel de Medicina por sus valiosos trabajos sobre fisiología humana, con repercusión en el tratamiento de la hipertensión arterial y la diabetes.
- Ángel H. Roffo (1882-1947), cuya tesis doctoral fue sobre “El cáncer, contribución a su estudio» y dedicó su vida al estudio de las enfermedades oncológicas.