«Agradezco que oren por mí». Desde la habitación de un hospital estadounidense Jair Bolsonaro se dirigió a sus seguidores con el rostro abatido. El presunto mentor del asalto al Palacio del Planalto en Brasilia recibió malas noticias este martes: el Ministerio Público requirió el bloqueo de sus cuentas y el Supremo Tribunal Federal ordenó la prisión de uno de sus hombres de confianza, Anderson Torres.
El fiscal Lucas Rocha Furtado pidió que se congelen sus cuentas en el marco de la investigación contra los sospechosos de haber participado en los atentados del domingo como autores intelectuales o materiales. Al poner en su mira a Bolsonaro la Fiscalía coincide, implícitamente, con el planteo formulado por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, para quien el excapitán fue el verdadero responsable del alzamiento del pasado fin de semana.